Por conducir de la Plaza del Arco a la fuente que existía en la hoy Plaza de Juan Díaz de Solís se le decía en el siglo XVI "Calle que va a la fuente", "Calle de la fuente" y "Calle que va del Arco al pozo viejo". En el mismo siglo se comenzó a llamarla Cataño por la familia de este apellido que tuvo en ella sus casas principales.
Octaviano Cataño, de la familia Catanio, de Génova, refiere Ortiz de Zúñiga en su "Discurso Genealógico de los Ortices de Sevilla", vino a España en tiempo de Juan II, y un descendiente suyo, Jorge Cataño casó con Inés Mexía, hija de Juan Fernández Mexía, Regidor y Contador Mayor de Sevilla - en 1471 le donó cinco mil doblones-, y de Catalina Ortiz de Guzmán;y otro Francisco Cataño casó con Mayor Ponce de León, hija del Conde de Arcos, Juan. Hijo de este último matrimonio debió ser Juan Cataño de Aragón, a quien confirmo Enrique IV en 1473 el oficio de Veinticuatro de Sevilla que ocupaba por renuncia de Manuel Ponce de León. Caso con Teresa de Guzmán, hija de Urraco de Guzmán y de Leonor de Cárdenas, y es el primero del apellido Cataño de quien se encuentran noticias documentales en Lebrija.
En el año 1860, para alinear la casa numero 15 con las de la misma acera, se convino que su dueño, José Sánchez de Alva, cediera el Ayuntamiento 14 varas cuadradas de ella por la parte de la antigua plazuela de San Francisco, a que hace esquina , y éste le diera en su lugar algo más de 37 varas de la calle. El 22 de Septiembre de 1873, después de muchos titubeos, se decidió alcantarillar y arreglar de una vez esta céntrica vía, constetuyéndole también el el acerado con losas de las llamadas de Tarifa, adquiridas en el Puerto de Santa María, sustituidas en 1983. Se utilizaron en la reparación de la calle restos de las murallas del Castillo. En 1886 la calle esta intransitable.