En 1860 se le dio este nombre para sustituir al de “callejuela del Cuerno” con el que se designaba. Años antes, en 1849, el ayuntamiento había vendido en 487 reales y 17 maravedinadas a Antonio Sánches Barrancos, dueño de un molino aceitero que ella existía, 97 varas cuadradas de la calle que seque se integraron en él.